
El futuro de Puerto Rico está en el mar
Artículo original publicado en El Nuevo Día en julio de 2022.
Por el Ing. Manuel Laboy.
Puerto Rico cuenta con un recurso sustentable que pocos conocen. En el sureste tenemos uno de los mejores lugares en el mundo para desarrollar la energía océano termal (OTEC, por sus siglas en inglés). OTEC es una tecnología que aprovecha la diferencia en temperatura para extraer energía solar almacenada en el mar y así generar energía limpia y renovable 24 horas/7 días a la semana.
Según un informe publicado en el 2021 del Laboratorio Nacional de Energía Renovable del Departamento de Energía de los EE.UU., OTEC pudiera atender más del 100 por ciento de nuestra necesidad energética de manera sostenible a precios competitivos del mercado, minimizando así la importación de combustibles fósiles. La electricidad generada por OTEC puede destinarse tanto a la red eléctrica como para producir hidrógeno verde, considerado por algunos expertos como el combustible del futuro. Además de ser eco amigable y compatible con la conservación de nuestros recursos naturales, OTEC puede coproducir agua potable, y el agua profunda del mar utilizada en el proceso tiene la capacidad de promover nuevas industrias en Puerto Rico, tales como acuacultura, microalgas y sistemas de enfriamiento a nivel comercial e industrial.
Aunque existen dos plantas en operación en la actualidad, una en Okinawa, Japón, y otra en Hawái, la historia de OTEC comenzó en el Siglo 19 cuando el científico francés Jacques D’Arsonval propuso la idea formalmente en la década de 1880. En 1930, otro científico francés, el Dr. Georges Claude, construyó y operó la primera planta de OTEC en Matanzas, Cuba. La crisis petrolera mundial en la década de 1970 catapultó el desarrollo de OTEC a través de inversiones millonarias en países como Japón, Francia y Estados Unidos.
Además de plantas de demonstración, tanto en el mar como en tierra, se lograron grandes avances por entidades tales como el Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, el Argonne National Laboratory y nuestro Colegio de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. En el Colegio, a través del Center for Energy and Environment Research, se realizaron múltiples investigaciones, tales como oceanografía, diseño y operación de intercambiadores de calor, y estudios ambientales. Además, el gobierno federal estableció como política pública en 1980, a través de las leyes públicas 96-310 y 96-320, el objetivo de desarrollar 10,000 mega-vatios de capacidad eléctrica de OTEC para 1999, siendo Hawái y Puerto Rico los lugares idóneos para lograr dicha meta.
Aprovechando esta coyuntura, en 1981, la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico le presentó una propuesta innovadora al Departamento de Energía Federal para construir y operar una planta de OTEC de 40 mega-vatios a ser ubicada en Punta Tuna en Maunabo. ¡Imagínensen si este proyecto se hubiera dado! Lamentablemente, por consideraciones políticas (principalmente a nivel federal) y factores relacionados a la industria del petróleo, OTEC (y otras tecnologías renovables como el sol y el viento) dejaron de ser prioridad a nivel de política pública. A pesar de esto, por los pasados 40 años, el estado de Hawái continuó con sus propios esfuerzos de impulsar OTEC, mientras que países como Japón también hicieron lo propio. Por tal razón, son precisamente estos dos lugares que en el presente son líderes en esta tecnología. La pregunta es, ¿y Puerto Rico?
Estoy convencido de que Puerto Rico puede y debe ser el líder mundial de OTEC y de sus aplicaciones de agua profunda debido a nuestras condiciones naturales, y nuestros perfiles socioeconómico y energético. Cuando era secretario de Desarrollo Económico y Comercio, uno de los proyectos prioritarios era desarrollar el primer parque de tecnologías del mar basado en OTEC y el agua profunda del mar en Yabucoa. Hubiera sido el primero en su clase tanto, en el Caribe como en Las Américas. Dos huracanes, crisis política, terremotos y una pandemia global trastocaron los planes de este proyecto.
Pero gracias al Programa de Subvención para la Mitigación de Riesgos (HMGP por sus siglas en inlgés) de FEMA, y a la política pública actual del gobierno federal y de la Administración Pierluisi de alcanzar resiliencia climática y apoyar el desarrollo de tecnologías energéticas basadas en fuentes limpias y renovables, tenemos un nuevo turno al bate para continuar el camino comenzado en la década de 1970 para impulsar OTEC en Puerto Rico. A estos efectos, el COR3 y la Administración de Terrenos presentaron una propuesta ante FEMA para desarrollar una planta de hasta 10 mega-vatios en Yabucoa. Sería la más grande del mundo y posicionaría a Puerto Rico como pionero en el desarrollo comercial de esta tecnología. Como parte del trámite, se completaron consultas preliminares con el Departamento de Energía y la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA, por sus siglas en inglés). El periodo de evaluación de FEMA tomará varios meses y, de ser aprobada, haremos historia en el 2023.
