
Huracán María: El camino de Puerto Rico hacia la reconstrucción y la resiliencia
Artículo original publicado en W Journal en enero de 2022.
Por el Ing. Manuel Laboy.
Recuerdo el día en que fui nombrado secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico (DDEC). Para mí, este nombramiento representó la oportunidad de mi vida para contribuir de manera significativa al desarrollo social y económico de Puerto Rico.
Desde el principio tuvimos que enfrentar la realidad de gobernar bajo la existencia de la recién creada Junta de Supervisión Fiscal (JSF), lo que llevó al Gobierno de Puerto Rico a acogerse oficialmente al proceso de bancarrota en mayo de 2017. El 20 de septiembre de 2017, el huracán María tocó tierra en Puerto Rico y devastó la isla con el peor desastre natural que hemos enfrentado. Durante el año y medio siguiente nos embarcamos en un proceso que comenzó con la respuesta inicial al desastre, siguió con la estabilización de las operaciones del gobierno, y luego evolucionó hacia el inicio de la recuperación a largo plazo.
Todo esto lo hicimos mientras trabajábamos para recuperar credibilidad y confianza entre los inversionistas a fin de atraer inversión extranjera directa. Retuvimos y expandimos nuestra base de operaciones multinacionales existentes, reactivamos el turismo y apoyamos la recuperación de nuestras pequeñas y medianas empresas. Luego llegó lo que en Puerto Rico se conoce como el "Verano del 2019", un periodo de caos político y administrativo sin precedentes recientes. Con el tiempo, las cosas se estabilizaron y, durante el resto del año, Puerto Rico retomó su enfoque en la recuperación.
El 7 de enero de 2020, un terremoto de magnitud 6.4 sacudió la región suroeste de la isla, considerado el evento sísmico más devastador del último siglo en Puerto Rico. Tres meses después, se declaró un estado de emergencia por la pandemia del COVID-19, y el país entró en modo de confinamiento. El resto del 2020 se dedicó a enfrentar las consecuencias devastadoras de la pandemia sobre nuestra economía y salud pública.
Decir que Puerto Rico ha enfrentado grandes retos en los últimos cinco años es quedarse corto. Sin embargo, desde el DDEC logramos importantes avances en el desarrollo económico. En 2019, antes de la pandemia, el PIB experimentó un crecimiento positivo, con sectores como la manufactura, el turismo, los servicios de exportación y la agricultura alcanzando el mayor número de empleos desde 2015. Creamos un nuevo Código de Incentivos, Invest Puerto Rico, Discover Puerto Rico y el Portal Único de Negocios; establecimos un centro de servicios para pymes, programas de apoyo a start-ups innovadoras, y lideramos la expansión de servicios de transferencia en nuestros aeropuertos internacionales, aprobado por el Departamento de Transportación de EE. UU. También fortalecimos el Programa de Aprendizaje para apoyar el desarrollo de la fuerza laboral en la isla.
En diciembre de 2020, concluyó mi gestión como secretario del DDEC y comenzó un nuevo capítulo con mi nombramiento como director ejecutivo de la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia de Puerto Rico (COR3) por el gobernador Pierluisi. Desde enero de 2021, mi enfoque principal ha sido acelerar los proyectos de reconstrucción. Hasta ahora, bajo el programa de Asistencia Pública de FEMA, se han aprobado 7,296 proyectos y $19.5 mil millones para estructuras permanentes tras el huracán María. Cientos de estos proyectos ya han sido completados y más de 500 están actualmente en construcción. Esperamos que en 2022 al menos 2,000 proyectos, con un valor de construcción que supera los $4,000 millones, estén en proceso de subasta o en construcción. Esto incluye los primeros proyectos para reparar el sistema de transmisión y distribución eléctrica, así como acueductos, carreteras, escuelas y hospitales.
Ahora que finalmente nos alejamos del proceso de bancarrota, debemos enfocar nuestros esfuerzos en el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. Desde COR3 estamos haciendo nuestra parte para asegurar que la infraestructura se modernice y se vuelva más resistente, una base esencial para lograr competitividad. Nuestro éxito en la reconstrucción de Puerto Rico no solo nos beneficiará a nosotros; también fortalecerá a los Estados Unidos y dejará un legado a las futuras generaciones.
